El problema de
encontrar, separar y analizar los fragmentos de ADN correspondiente a un gen específico se logró resolver sobre la
base de los estudios de Linus Pauling que demostraron que las moléculas migran
a distintas velocidades hacia los polos magnéticos: se colocan porciones de ADN
sobre un gel de agarosa2 y se les permite que migren hacia los polos del campo
magnético. La senda seguida por el ADN y las manchas formadas se tornan
visibles en una película de rayos X como el código de bandas de un producto en
el supermercado.
La electroforesis es una técnica habitual en el laboratorio clínico. Permite separar especies químicas (ácidos nucleicos o proteínas) a lo largo de un campo eléctrico en función de su tamaño y de su carga eléctrica. Los ácidos nucleicos, ADN y ARN, tienen por naturaleza carga negativa. Si ponemos fragmentos del ADN extraído de una muestra biológica sobre un soporte poroso (gel) y aplicamos un campo eléctrico, se producirá la migración diferencial de los fragmentos a través de los poros de la matriz. La tinción del gel con bromuro de etidio, que es una sustancia fluorescente que se intercala en la molécula de ADN, y la exposición con luz ultravioleta, permite observar el resultado de ésta migración.